Cuando una persona es víctima de un delito, constituirse como parte querellante permite tener un rol activo dentro del proceso penal: ofrecer prueba, controlar la actuación de la fiscalía, apelar decisiones y reclamar la reparación del daño sufrido.
Acompaño a víctimas y familiares desde la denuncia inicial, gestionando la constitución como querellante particular, el seguimiento de la investigación penal preparatoria y la participación en las audiencias que correspondan hasta la resolución del caso.
Este servicio se complementa, cuando el caso lo permite, con la acción civil por daños y perjuicios contra el responsable del hecho.